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Vayan a Casa, Movimiento de Ocupacion!! (El McFB - Que es eso?) Vayan a Casa, Movimiento de Ocupacion!! (El McFB - Que es eso?)
by Dr. Anis H. Bajrektarevic
2012-07-05 10:59:16
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Desde hace unos años, creé la expresión “McFB way of life” (McFB modo de vida) y, particularmente desde que mis intrigantes artículos de FB (Is there life after Facebook I and II) han sido publicados, me fui enfrentando a numerosos pedidos para que aclarara el significado. Mi respuesta usual fue una contra-pregunta: Si los humanos casi nunca han cuestionado el fetichismo o se han opuesto a la auto-trivialización, ¿por qué, luego, es la subsecuente brutalización una sorpresa para ellos?

No pretendiendo revelar una teoría coherente, las siguientes líneas son mis resultados instructivos, la mayoría de ellos en la cuestión de por qué es hora de ir a casa y buscar el silencio.

En gran parte, sobre la base de las obras de los grandes filósofos del Clasicismo Alemán y del Materialismo Dialéctico, fue el sociólogo Max Weber el primero (entre los pensadores de la edad moderna) en notar que el mundo industrializado está pasando un rápido proceso de racionalización de sus instituciones de estado (y otras vitales instituciones sociales). Este proceso, según Weber, está caracterizado por una creciente eficiencia, previsibilidad, conmensurabilidad y control contra toda amenaza de incertidumbre. Por esto, la incertidumbre debe ser entendida en relación a las dinámicas humanas, pre-cognitiva y cognitiva, históricamente inestables, individual y grupal. Weber advirtió que una sobre-racionalización descorazonada, fría y calculadora podría dar lugar a la obscuridad de la irracionalidad. Su metáfora famosa de “la caja de hierro” o “la irracionalidad de la racionalidad” se refiere a su preocupación de que las instituciones (públicas) extremadamente racionalizadas, inevitablemente se alienan a sí mismas y tornan a la deshumanización a aquellos que las conforman y a aquellos a quienes sirven, con una pequeña casta superior de controladores perdiendo constantemente el contacto con la realidad.

Revisando, repensando y rejuveneciendo la teoría de Weber (y también las de Sartre, Heidegger, Lukács, Lefebvre, Horkheimer, Marcuse y Bloch), fue el sociólogo estadounidense George Ritzer quién postuló que las instituciones de finales del siglo XX están racionalizadas en tal grado que el estado entero se vuelve “McDonaldizado”. Desde entonces, los principios de la industria de la comida rápida han impregnado, gradualmente, otros segmentos de la sociedad y varios aspectos de la vida (“The McDonaldization of Society”, un libro altamente inpirador y controversial de lenguaje popular escrito en 1993).

Así, parafraseando, Ritzer sostiene que (i) la McEficiencia es lograda por medio de la eliminación sistemática del tiempo o esfuerzo innecesario en perseguir un objetivo. Mientras que la economía tiene que ser competitivamente productiva en tiempo, la sociedad tiene que ser eficiente también. De acuerdo con este mantra, sólo una sociedad gobernada a través de un modelo de negocios y una sociabilidad regidos por los principios del marketing, es una forma de gobierno óptima con éxito. Aumentar la eficiencia en el lugar de trabajo (y aspectos más amplios de sociabilidad) es posible mediante la introducción del Taylorismo y el Fordismo en los recursos humanos y su actividad intelectual (una especie de línea de montaje intelectual)[1].

Incluso, el promedio diariamente expuesto de las llamadas “noticias y titulares”, ofrecen un propósito más bien instructivo y direccional, que informativo. Por lo tanto, la McEfficiencia solidifica el sistema, protegiendo su karma y drama de toda espontaneidad, digresión, cuestionamiento innecesario y experimentación o sorpresa.

(ii) La McConmensurabilidad es un intento de medir en términos de cantidad, en el cual la calidad se convierte en secundaria, en todo caso una preocupación. El sector de IT (tecnologías de la información), junto con los motores de investigación y los clubes ciber-sociales, ha contribuido considerablemente al énfasis creciente en la conmensurabilidad. No sólo las cadenas de comida rápida (un billón de comidas, todos atendidos en un minuto), Google, Facebook, Reality Shows; también, las universidades, los hospitales, la agencias de viaje – todos operan en una casi fetichista y adorada, “más votada”, “frecuentemente visitada”, “más popular”, “más grande más linda”, matrix. Es un cálculo que, místicamente, nos asegura que el Big Mac es siempre la mejor comida – dada su cantidad; que la mejor lectura es siempre un bestseller; y que la mejor canción es la música con mayor cantidad de clicks en YouTube. Una de las compañías aéreas más querida, AirAsia, tiene un slogan: “Everyone can fly now[2] (Todos pueden volar ahora). En el mundo, donde todos están armados con los dispositivos móviles de lanzamiento impulsados por la micro-touch, la soft-screen y la scream tech sumados a la ruidosa cacofonía – la cantidad, el tamaño, la frecuencia, el largo y el volumen es todo lo que importa. Así, un número, un mero dígito, se convierte en un (Burger) rey (por “Burger King” en inglés). ¡Largo Yahoo al rey! (Long Yahoo the King!). Muchos de mis estudiantes me han admitido que Google, para ellos, es más que un motor de búsqueda; que, en realidad, googlealizar es un método bien domesticado que, considerable y frecuentemente, reemplaza la selección cognitiva cuando preparan sus trabajos y exámenes. Ergo, en lugar de complementar, este k(l)icky-Wiki-picky método crecientemente substituye el proceso de razonamiento humano.

(iii) La McPrevisibilidad es el factor clave del racionalizado proceso Mc Donalds. En la escala más amplia, una sociedad (racionalmente optimizada) racional es aquella en la cual la gente conoce bien de antemano qué (y cuándo) esperar. Por lo tanto, la comida rápida es siempre mediocre – nunca tiene un muy buen sabor o un muy mal sabor. El parámetro de la McComida es, entonces, un mundo menos sorpresivo en el cual la desilusión y el placer están considerablemente ausentes. Las McComidas siempre van a combinar ingredientes y preparaciones uniformes, así como también el uniforme estandarizado del staff del servicio y su enfoque personalizado. Al final, no todo se trata de comida. Lo que hace a Mc Donalds tan popularmente duradero es su tamaño, sus números y su previsibilidad. (Los tres están proporcional y causalmente objetivizados y optimizados: una comida, quién la sirve y quienes la consumen - hasta la localidad y la esencia de cada uno de los tres se vuelve fluida, obsoleta e irrelevante. Y, ¿qué mejor que un payaso podría simbolizar esta relativización y auto-trivialización, bien llamada mascota Ronald de McDonaldland). En tal atmósfera de previsibilidad o, mejor decir, seducción previsible y pérdida gradual de integridad, la cultura de la obediencia tácita (ignorancia de auto-irrelevancia a través de la adicción corrosiva) es criado, aún sin manchas. Consecuentemente, más similitudes que diferencias son el punto central de la cuestión de la previsibilidad, con ambos términos: demanda (expectativas, posibilidades) y oferta (determinación, probabilidad).

(iv) El McControl representa el cuarto y final aspecto weberiano de Ritzer. Tradicionalmente (desde la era de la cognitividad[3]), los humanos son los elementos más imprevisibles, una variable de los sistemas burocráticos racionalizados. Así, el McControl, es un imperativo de la McOrganización para (tranquilizar a través de) el control. Hoy en día, la tecnología ofrece una variedad de paliativos y herramientas para el efectivo control de los empleadores (oferta, probabilidad) y clientes (demanda, posibilidad), así como también de los controladores. Una auto-articulación, opinión autóctona, iniciativa espontánea y acción sin restricciones, son más bien simuladas, y muy rara vez estimuladas. Sólo una vez que el amplio abanico de posibilidades sea silenciosamente reducido, un limitado campo de probabilidades aparecerá más grande. Con este fin, los aparatos tecnológicos son muy convenientes (baratos, discretos e invisibles, pero omnipresentes y altamente precisos) en la medida en que computan, deciden previamente, canal y movimientos filtrados, así como también almacenan y analizan patrones de comportamiento con sus algoritmos sin corazón. (Las SOPA, PIPA y ACTA actuales protestas o cualquier otra regulación estricta de prestación en el futuro, no constituye, sino que solo confirma y suplementa su propia naturaleza.)

Con la ayuda de los instrumentos de eficiencia, conmensurabilidad y previsibilidad, el control elimina (lo extra que aporta o, a lo sumo, minimiza, cualquier impacto serio de) la autenticidad, el pensamiento autónomo y el juicio independiente. Profundidad y frecuencia en puntos de vista críticos y en acciones humanas imprevisibles manejadas por conclusiones inesperadas, son  racionalizadas a unos pocos, de antemano calculados y, por eso, tolerables. Un hiper-racionalizado, fríamente ejercitado, ultra-eficiente, previsible y controlado ambiente, suscribe también una entera coherencia a la socio-asimétrica y enfática-disfuncional atmósfera de una obediencia última y desafectada (“guiada sin fuerza”, “solicitada sin propósito”, “toqueada, tweeteada y fleshmobbed por diversión, “idiotas necesarios”, “adecuando la máquina social sin fricción”). En consecuencia, lo que es necesario no es un compromiso, sino una conformidad.

Ergo, el producto final de la McSociedad es un altamente eficiente, previsible, computado, estandarizado, tipificado, instantáneo, unificado, rutinario, adictivo, imaginativo y controlado ambiente, el cual es –paradójicamente suficiente- mistificado a través de la glorificación adorada (de escala). Los sujetos de este tipo de sociedad están fetichizando el sistema y trivializando sus propios contenidos – suave y casi inadvertido comercio. Ayudado por la tecnología en la masa, el uso severo y frecuente no seleccionado dentro de un escenario de grandes centros comerciales (envuelto por una fiebre consumista y mezcla con una ciber-neurosis todavía mayor, desilusionantes y psicosomáticos desórdenes, y analfabetismo funcional de desinformación, sub-educados, ciber-autistas y egoístas, jóvenes y adultos, individuos – todo causado por el constante flujo de grupos de alertas adictivas en la deviación de las banalidades), es un ambiente que personifica lo que denominé como el McFB modo de vida.

Este es el hábitat de una ciber-caja de hierro: un brillante pero, direccional e instrumentado, egoísta y autista, frío y brutal, lugar; incapaz de tener visión, empatía, iniciativa o acción. Mientras tanto, ¿hay alguna diferencia entre Gulag y Goo(g)lag – si ambos son prisiones de la mente libre? Contrariamente a la retórica establecida; coraje, solidaridad, visión e iniciativa fueron mucho más monitoreadas, restringidas, estigmatizadas y procesadas que mejoradas, apoyadas y promovidas a lo largo de la historia de la humanidad – como también han sido tradicionalmente percibidas como una amenaza al orden inaugurado, un desafío al status quo que está funcionando, desafiantes con los conscriptos dogmáticos de aceptada, permitida, advertida, rutinaria, reconocida y prescripta, conducta social[4].

Teniendo en cuenta el argumento bien llamado de “modernización defensiva” de Fukuyama, se puede decir que, a lo largo de toda la historia de la humanidad, un manejo tecnológico tenía como meta satisfacer el objetivo seguro (y controlado); y fue, raramente (en todo caso), manejado por un deseo de facilitar la existencia humana o de mejorar la emancipación y liberación humana de la sociedad toda. Con esto, a menos que sea operado por el sistema, tanto el intelectualismo (autonomía humana, autoridad y propósito), como los avances tecnológicos, fueron tradicionalmente sentidos y percibidos como una amenaza.

En consecuencia, todas las redes sociales cibernéticas y los relacionados motores de búsqueda, están muy lejos de lo que deberían ser: una inteligencia descentralizada pero unificada, atraída por la seriedad de la calidad, más que navegada por fuerza de un lugar específico[5]. De hecho, ellos primero sirven la previsibilidad, eficiencia, conmensurabilidad y propósito de control, y sólo después sirven todo lo demás – como si fuera, por ejemplo, un usuario amistoso en servicio de la masa atractiva. Para observar las nuevas dinámicas corrosivas de la fenomenología social entre fetichismo manipulativo (probabilidad) y auto-trivialización (posibilidad), las plataformas ciber-sociales – esos tachos de basura de empatía humana en los suburbios sucios de la conciencia- son particularmente interesantes.

Facebook, por sí mismo, es un perfecto ejemplo de cómo utilizar (para simular, en lugar de estimular y vivir enfáticamente) los contenidos humanos. Su conjunto de herramientas ofrece eficiencia, racionalización, previsibilidad, limpieza, transparencia, y lo más intrigante de todo, una conveniente tenencia de usuarios-amigos que reduce toda relación posible entre dos individuos: “amigo”, “no amigo”. Establece un lenguaje universal, tan estandarizado y simple que hasta cualquier máquina podría entenderlo- un código binario: “1” (amigo), “0” (no amigo)[6]; o, eventualmente, “1” (hermano/hermana), “1/0” (amigo), “0” (no amigo) – sólo dos dígitos para alimentar cálculos algorítmicos precisos. Recuerden, el número es el rey. Gott ist tot (Dios está muerto), querido Nietzsche – y también los hombres.

Ya sea ocupado o sitiado, McDonalds mantendrá su menú. Mientras, nosotros debemos, finalmente, ocuparnos a nosotros mismos (por ejemplo, reduciendo enormes cantidades de contaminación sonora de tweet/mob, en y alrededor de nosotros)[7]. Es un gran momento para reemplazar el cambio continuo dis-conceptuado (sin su verdadero concepto) en las calles por una silenciosa reflexión en casa. Perdón Garcin, el infierno no es otra gente. ¡¡El infierno somos nosotros!!

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Post Scriptum:

En su emotivo discurso de diciembre de 2011, el presidente Obama, le advirtió abiertamente a los ciudadanos estadounidenses: “La desigualdad distorsiona nuestra democracia. Le da una voz descomunal a los pocos que pueden afrontar los altos precios del lobby (…) los americanos más ricos están pagando los impuestos más bajos en medio siglo (…) Algunos billonarios tienen tasas impositivas menores a un 1%. ¡Uno por ciento! (…) El libre mercado nunca ha sido una libre licencia para tomar lo que quieras de quien puedas…” (La “Oswatomie High School, Kansas, 6 de diciembre de 2011, comunicó la prensa de la Casa Blanca).

Dos meses antes de ese discurso, la Oficina de Presupuesto del Congreso de EEUU (CBO), que es altamente respetada, políticamente balanceada y bipartidista, comunicó su propio estudio “Tendencias en la Distribución de Ingresos por Hogar entre 1979 y 2007” (Octubre de 2011). La CBO encontró que, entre 1979 y 2007, el ingreso creció de: 275% para el 1% más alto de los tenedores de vivienda en EEUU, 65% aumentó para el siguiente 19% de tenedores de vivienda, menos del 40% incrementó para el siguiente segmento de hogares del 60%, y, finalmente, sólo el 18% del ingreso incrementó para el 20% más pobre de los tenedores de hogares. Si consideramos una inflación, para el período examinado, de aproximadamente 30 años, luego el crecimiento nominal se tornará a un crecimiento negativo en ingresos reales por casi 80% de los hogares: y todavía un existente crecimiento de ingresos de tres dígitos para el 1% más rico de la población.

De acuerdo con los contadores de los motores de búsqueda disponibles en internet, este estudio de la CBO ha sido visto 74.000 veces desde su publicación tres meses atrás. Con intención de hacer una comparación, el promedio de un videoclip de la bisnieta del ultra-rico, billonario, Conrad Hilton, es cliqueado en YouTube más de 31 millones de veces. Aproximadamente 3 millones de americanos representarían el 1% más rico de la población. ¿Quiénes son el otro 99% - perdón, 28 millones de individuos – interesados en videoclips triviales (con oscuras aunque explícitas líneas: “Ellos no me pueden hacer esto a mí, yo soy rica”) de las señorita Paris?

Recuerden qué pregunté al principio de este artículo: Si los humanos casi nunca cuestionan el fetichismo o se oponen a la auto-trivialización, ¿por qué, luego, es la subsecuente brutalización una sorpresa para ellos?

 

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Anis H. Bajrektarevic, - Presidente de Derecho Internacional y Estudios de Política Global (Intl Law & Global Political Studies) - Viena, 16 de Noviembre de 2011

 

*  Este es el artículo llamado FB3 (Is there life after Facebook? III – the Cyber Goo(g)lag Revelations). Su primera version fue publicada por “the US Journal of Foreign Relations” /12 enero 2012/.

 

Traducido del original: Go Home, Occupy Movement; por Maria Emilia Rey Saravia

 

 

Referencias:

 

1.       Weber, M. (1951) Wirtschaft und Gesellschaft – Grundriss der verstehenden Sociologie (Economía y Sociedad), Tübingen, J.C.B. Mohr (Paul Siebeck)

2.       Ritzer, G. (1993) The McDonaldization of Society: An Investigation into the Changing Character of Contemporary Social Life, Thousand Oaks, CA: Pine Forge Press

3.       Schlitz, M. (1998) On consciousness, causation and evolution, Journal of Parapsychology (61: 185-96)   

4.       Fukuyama, F. (2002) Our Posthuman Future – Consequences of the Biotech Revolution, Profile Books, Londres (página: 126/232)

5.       Bajrektarevic, A. (2002) Environmental Ethics – Four Societal Normative Orders, Lectures/Students Reader, Viena (IMC University Krems), Austria

6.       McTaggart, L. (2001) The Field, HarperCollins Publishers



[1] Los profesores universitarios han sido, últimamente, confrontados con largos y tediosos reportes semestrales, donde la parte central constituye la cuestión “profesor insumo-profesor producto”; como si no estuvieran lidiando con humanos en educación terciaria, sino fabricando repuestos de autos. Siguiendo el llamado modelo de negocios del mundo corporativo, la última tendencia en la mayoría de las agencias especiales de las NU reclama muy visiblemente una “rotación de staff” (como si fueran cultivos, no personas), así como también para anotarse en las aplicaciones laborales, casi advirtiendo; “no somos una organización de carrera” – Por ejemplo TPCEN (CTBTO por sus siglas en inglés), OMM (WMO por sus siglas en inglés) y otras organizaciones Internacionales, son espacios de hobbies o brigadas de bomberos voluntarios, no entidades serias dependientes de especialistas de alta integridad profesional y perfil con profundidades.

[2] Todos pueden volar ahora…y anotarse en una universidad. Eve Ritzer – casi dos décadas atrás – sostuvo que vivimos en una era de masificación de educación superior McDonaldizada, en la cual muchos estudiantes van a universidades porque las ven como una apertura a una carrera lucrativa, no por una gran pasión de aprendizaje. Entonces, no es una cuestión de exploración del conocimiento, sino que, principalmente, es un pragmatismo angosto y calculador como fuerza comandante detrás de ello. Urgidos por las necesidades del mercado laboral de la sociedad McDonaldizada, los estudiantes de educación terciaria, están, así, cada vez más obteniendo lo que quieren (como consumidores), no lo que necesitan (como aspirantes intelectuales).

[3] Todo sistema de cualquier organismo vivo en este planeta sobrevive funcionando a través de un mecanismo de solidaridad, una cohesión grupal no cognitiva. Los primeros humanoides no fueron una excepción a esta regla. De 1,9 a 2 millones de años de nuestra historia, la costumbre del Homo sapiens de la pre-civilización (que representa el primer orden normativo social) fue un acto de control aliado con una brutal coerción  de un rebaño/pandilla dentro de un desviado,  no cumplimiento de la supervivencia personal – la solidaridad mecánica tiene como objetivo la seguridad grupal de satisfacer las necesidades básicas.

[4] El Teatro Egeo de la Antigua Grecia fue el lugar de revelaciones asombrosas y excelencia intelectual – una remarcable densidad y proximidad,  no superada todavía en nuestra era. Todo lo que sabemos sobre ciencia, filosofía, deporte, arte, cultura y entretenimiento, las estrellas y la Tierra han sido postuladas, exploradas y examinadas en esos tiempos. Simplemente, fue un tiempo y lugar de triunfo de la conciencia humana, puro pensamiento para razonar. Sin embargo, Ni Euclides, Anaximander, Heraclites, Hipócrates, Sócrates, Arquímedes, Ptolemy, Democritus, Platón, Pitágoras, Diógenes, Aristóteles, Empedocles, Conon, Eratóstenes ni ningunas otras docenas de mentes brillantes de la antigua Grecia jamás refirieron una palabra, en una sola oración de algo que fue parte de su vida diaria, algo que ellos sembraron literalmente en cada esquina a lo largo de sus vidas. Fue un inmoral, injusto, notoriamente brutal y opresivo sistema de esclavitud que llevaba a cabo el estado Antiguo. (Los esclavos no eran ni siquiera reconocidos como humanos, más bien como “herramientas fónicas/herramientas capaces de hablar”.) Esta miopía, esta ausencia de referencia crítica de lo obvio y omnipresente es un mensaje histórico – altamente molesto, auto-dice una advertencia.

[5] Las llamadas redes sociales cibernéticas no fueron introducidas para promover y emancipar otras culturas, sino para mantener y fortalecer aún más la supremacía de aquella dominante – la anglo-americana.

[6] Una reciente teoría de política extranjera fue la apariencia McFBizada: “o estás con nosotros (“1”) o en contra de nosotros (“0”).

[7] Llevando las revueltas y rebeliones a todos lados, Al Qaeda maneja un estado – en forma idéntica a los primeros bolcheviques- como una causa revolucionaria, no como una realidad geopolítica, socio-cultural y geo-económica. Al Qaeda está haciendo esto mientras su liderazgo y Sturm Falanges tienen su sede central en la Era de la Piedra – como la escenografía de las cuevas afganas, como los primeros bolcheviques lo han hecho desde un congelado país feudal saturado por las hambrunas cataclísmicas. Esperemos que OWS no siga la misma lógica de “revuelta de exportación”. Las fleshmobs de Facebook mantienen un logro internacional, pero las agendas políticas son sólo siempre nacionales.


    
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